La decisión más importante de tu vida

Existen dos momentos en nuestras vidas de mucha importancia. El primero, es el momento de nuestro nacimiento. Hemos sido creados con un propósito- una razón divina. Nuestras vidas no son accidentes o suerte. Dios tiene un plan personal para cada uno de nosotros. El propósito de nuestras vidas sólo puede cumplirse a través de Jesucristo.

La vida de Jesús es el punto de mayor importancia de la historia. Nuestro calendario está marcado de manera especial en su nacimiento. ¿Quién era ese hombre del Oriente Medio llamado Jesús? Cientos de años antes de su venida, profetas habían anunciado su venida. Muchos otros grandes hombres nacieron en esta tierra, sin embargo ninguno era de origen divino, o su venida fue anunciada como lo fue la de Jesucristo.

Hace aproximadamente 2000 años, cuatro escritores describieron la vida y enseñanzas de Jesús. Los cuatro primeros libros del Nuevo Testamento llevan sus nombres: Mateo, Marcos, Lucas y Juan.

¿Decían la verdad de la vida de Jesús sus seguidores? Las pruebas de que Jesús resucitó de entre los muertos eran tan convincentes, que los primeros Cristianos preferían dar sus vidas antes de negar que Jesús era el Hijo de Dios.

 

El apóstol Pedro era un pescador que viajó con Jesús más de tres años, escuchando Sus enseñanzas y observando Su vida. Pedro fue uno de Sus primeros seguidores y también uno de sus amigos más íntimos. Pedro escribió cerca del final de sus días: “Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad” 2ª Pedro 1:16

El libro de los Hechos de los Apóstoles del Nuevo Testamento, narra la simple y clara presentación que Pedro hizo de Jesús a un romano llamado Cornelio:

“Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia. Dios envió mensaje a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz por medio de Jesucristo; éste es Señor de todos. Vosotros sabéis lo que se divulgó por toda Judea, comenzando desde Galilea, después del bautismo que predicó Juan: cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él. Y nosotros somos testigos de todas las cosas que Jesús hizo en la tierra de Judea y en Jerusalén; a quien mataron colgándole en un madero. A éste levantó Dios al tercer día, e hizo que se manifestase; no a todo el pueblo, sino a los testigos que Dios había ordenado de antemano, a nosotros que comimos y bebimos con él después que resucitó de los muertos. Y nos mandó que predicásemos al pueblo, y testificásemos que él es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos. De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre”.Hechos de los Apóstoles 10:34-43

Pedro dijo que Dios quiere perdonarnos y traer paz a nuestras vidas. Jesús abre de nuevo el camino hacia la paz (la paz con Dios y con los humanos). Otra gente ha pecado contra nosotros, y nosotros hemos pecado contra otra gente. Podemos hacer una cosa respecto a ambas cosas, pidiéndole a Dios que perdone nuestros pecados y perdonando también a otros por sus pecados contra nosotros.

La vida de Cristo, reclama una decisión. ¿Fue Él sólo un líder espiritual, o era realmente quien decía que era – el Hijo de Dios con poder de perdonar pecados y dar vida eterna a todos aquellos que en Él crean? Jesús dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” Juan 14: 6

La vida tan sólo tiene dos caminos y estamos en uno u otro. Uno lleva a la muerte y castigo eterno, y el otro nos lleva a la vida eterna en el cielo-

Jesús enseño que toda persona existirá por la eternidad. El apóstol Pablo escribió a los Cristianos de Roma “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.” Romanos 6: 23 También enseño que ser salvo y libre del castigo capital por el pecado es simple: “que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación” Romanos 10:9-10

Todos sabemos en nuestro interior que hemos pecado. Aunque nunca hubiésemos leído la Biblia o no entendiésemos lo que significa pecar contra Dios, sabemos que todos somos pecadores, porque Dios nos ha creado con conciencia. Sabemos y conocemos las cosas que no queremos que nos hagan. No queremos que nos roben, nos mientan nos humillen, o nos falten al respeto. Cuando nosotros hacemos a alguien algo que no queremos que nos hagan, nuestra conciencia nos dice que hemos obrado mal.

La paga del pecado es muerte. Esa es la razón por la que la gente muere. Pero hace 2000 años, Jesús, El Santo Hijo de Dios, se hizo hombre. Vivió durante 33 años sin pecado. Él pago el precio por el pecado sin haber cometido pecado Entonces fue asesinado. Pero la muerte no tuvo poder sobre Él. Y tres días después resucitó.

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